lunes, 16 de septiembre de 2019

Microempresas: solo 16% pide créditos formales

Además, están ganando terreno los prestamistas informales, pues muchas de estas firmas se autoexcluyen, señala un estudio de Anif.


En Colombia, las microempresas que requieren financiamiento acuden en su mayoría a fuentes diferentes al crédito del sistema financiero formal.

De hecho, en el último año, solo el 16 por ciento de estas compañías solicitó préstamos a las entidades financieras, según se desprende de los resultados de la Gran Encuesta a las Microempresas, realizada por el centro de estudios Anif.

Y eso que en el último año hubo una mejora. El informe muestra que, en el caso de las firmas de comercio, el acceso pasó de 15 a 17 por ciento, en las de servicios hubo un incremento de un punto porcentual a 16 por ciento, y las de industria pasaron de 13 al 16 por ciento.

Según el reporte, este indicador es mucho más bajo que el de las pequeñas y medianas empresas, que se ubica en el 44 por ciento.

Las principales razones que señalaron las ‘micro’ por las cuales no piden préstamos al sistema financiero formal, fueron el exceso de trámites y que no los necesitaban.

Al ver los proveedores de financiamiento, la banca tradicional es la principal fuente de recursos para estas compañías. Sin embargo, el informe advierte que, a pesar de que las tasas de interés son más favorables y han permanecido estables, los prestamistas informales están ganando terreno. 

“Ello podría explicarse por un problema de autoexclusión del sistema financiero formal, posiblemente relacionado con la falta de educación financiera de este segmento empresarial”, explica.

De todas formas, casi la mitad de las microempresas dijo que no utiliza mecanismos alternativos de financiamiento, y las que sí lo hacen, mencionaron el uso de recursos propios y reinversión de utilidades.

Además, instrumentos como el leasing, son utilizados por menos del 1 por ciento de estas compañías. En el caso de las pymes, el 5 por ciento dice recurrir a esta alternativa de financiamiento.

En cuanto a los usos del dinero que se obtiene, la encuesta señaló que alrededor del 80 por ciento de las microempresas los utilizan para capital de trabajo.

“Esto evidencia que los recursos son utilizados en su mayoría para financiar actividades de corto plazo, en vez de invertirlos en temas relacionados con expansión-innovación”, que incluye remodelaciones, adecuaciones o compra y arriendo de maquinaria, dice.

“Todo lo anterior evidencia la importancia de continuar diseñando políticas integrales que rompan con el círculo vicioso entre bajo acceso al crédito de las microempresas y baja productividad-innovación; más aún, considerando la relevancia de las mipymes en el crecimiento y generación de empleo en Colombia”, concluye el informe de Anif.

De todas formas, este año las entidades financieras han percibido una mejora en la demanda de microcréditos, dice el más reciente Reporte sobre la situación de este tipo de préstamo, realizado por el Banco de la República y Asomicrofinanzas.

Algunos de los temas que, según las entidades microfinancieras limitan el otorgamiento de este tipo de créditos son la capacidad de pago de los solicitantes, el sobreendeudamiento, y el hecho de que tengan deudas con tres o más firmas.

INCLUSIÓN FINANCIERA
Aunque el acceso al crédito debería ser mayor, la realidad es que sí ha aumentado la inclusión financiera de las microempresas. Según el más reciente Estudio de Demanda de la Superfinanciera y Banca de las Oportunidades, el 55 por ciento de estas firmas tiene al menos un producto o servicio financiero.

De todas maneras, un factor que advierten los expertos es que muchos microempresarios usan sus productos financieros de uso personal para la empresa.

Un estudio de Visa señala que “no existe una cultura empresarial estructurada y con una clara diferenciación entre el uso de productos financieros empresariales y personales”. 

Añade que “más de la mitad de las pymes (58 por ciento) usa los productos personales con fines corporativos, principalmente la tarjeta de débito y crédito, y la cuenta corriente. Sin embargo, el 84 por ciento considera que es importante mantener los gastos por separado”.

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